jueves, 28 de marzo de 2013

¿Qué pretendo no saber?

Con el mismo dedo que te toco el timbre puedo presionar tu herida,
Con la misma mano que te acaricio yo puedo meterte faca,
Con la misma que digo mamá, puedo anular tu autoestima,
Con el mismo empujón que te ayuda a crecer, puedo tirarte de la hamaca.

Y así lastimarte, cortarte las piernas, llenarte de miedos,

hacer que no quieras ganar este juego que tanto vale las venas.
Yo puedo asfixiarte, reducir a cero, hacer que no quieras,
sacarte el sombrero ante este milagro que algunos llaman vida.

De la misma forma que hago una revolución te hago un golpe de estado,
Del fernet puedo ser un curda feliz o ser víctima y victimario
,
De la manipulación se puede hacer el bien pero también maldades,
De paso cañazo que no doy por dar, te quito posibilidades.

Y yo acá re puesto,
explicando que es esto,
de que los opuestos, que están dentro nuestro,

si bien son opuestos,
también son complementarios.

Dentro mío bailan Hitler y Mahatma,
Buda y Sorba el griego,
Mariano Grondona y el Diego,
el amor y el dinero,
Dolina y el mono Mario.

Para hacerme responsable de mis facultades asesinas, sufro y muero,
Para reírme hasta el llanto cada canto lloro hasta reírme a pleno,
Para mí que menos, más, mejor, peor, muy, tan, son trampas de la
mente.
Para mí que clasifica lo inclasificable porque teme a la muerte.

Somos cielo y tierra, agua, fuego, tristeza, alegría, consuelo, franqueza,

placer, agonia, soy sueño y desvelo, quilombo y armonía
Si no pongo un freno a mi mente, no estoy en presente,
mi cuerpo no siente, estoy como ausente, casi trasparente, como quien dice "de mente".

¿Hasta cuando sin corazón por el que dirán sobre nosotros?
según mi opinión vivir bajo un pulgar no te deja ir tras algo profundo.

Antes el error cabe el perdón,

desde la nada voy hacia el todo, del todo a la nada,
del metodo al como, y haciendo cambio el mundo.

A la circunstancia la boicotea el tiempo
A las importancias los miedos
.



lunes, 25 de marzo de 2013

Hablando conmigo, de mi.

Hay días que te levantas sonriendo, te miras al espejo y te gusta lo que ves. Días en los que te encanta como te queda la ropa apenas te la ponés, que salís a la calle con actitud positiva, que sentís las miradas, las sonrisas de la personas con las que te cruzas. Esos dias todo te sale bien, y si algo sale mal, no te de parece tan grave. Si te agarra la lluvia, sos capaz de reirte de ello.

Hay otros días en que te levantás sintiendote horrible. Te probas todo el armario porque nada te queda bien, te ves gorda o fea, y terminas poniendote algo que no llame la atencion. Salís a la calle rogandote no cruzarte con nadie. Te sale todo mal, y parece que nada va a mejorar. No ves la hora de volver a casa. Si te agarra la lluvia, maldecis al destino.

Hay dias blancos y dias negros. No hay dias grises. Y generalmente cuando estas de un lado, no podés ver lo que pasa del otro.

Pero ahora estas aca, lengua de gato, parada en el medio viendo que , a veces, en lo malo malisimo hay algo bueno, y que en lo bueno buenisimo puede haber algo malo tambien.

Y acabas de darte cuenta que significa para vos el Ying y el Yang que tenes tatuado en el cuello.

lunes, 4 de marzo de 2013

Celebracion de las contradicciones 2


Desatar las voces, desensoñar los sueños:
escribo queriendo revelar lo real maravilloso,
y descubro lo real maravilloso en el exacto centro de lo real horroroso de América.
En estas tierras, la cabeza del dios Eleggúa lleva la muerte en la nuca y la vida en la cara.
Cada promesa es una amenaza; cada pérdida, un encuentro.
De los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas.
Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina,
sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día.
En esa fe, fugitiva, creo.
Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano,
jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo.

El libro de los abrazos - Eduardo Galeano